Poco antes del Mundial Suecia’58, Just
Fontaine era casi un desconocido. Ni siquiera integraba el once
titular de Francia. Pero el delantero Raymond Blair se lesionó,
y ello le dejó un puesto en el terreno a aquel muchacho de 1,74
metros que había nacido el 19 de agosto de 1933 en Marrakesh,
Marruecos.
Fontaine aprovechó increíblemente la
oportunidad y firmó la friolera de 13 goles, una hazaña no
repetida hasta hoy. Y eso, en seis desafíos: le endosó cuatro a
Alemania, tres a Paraguay, dos a Yugoslavia e Irlanda del Norte,
y uno a Escocia y Brasil.
Se dice que no era refinado en su técnica,
pero remataba con fuerza y resultaba difícil de marcar, por su
velocidad endemoniada y su instinto de matador del área.
Esas virtudes lo llevaron a ganar cuatro Ligas
(1953-54, 57-58, 59-60 y 61-62) y dos Copas de Francia (1953-54
y 57-58); además de dos Copas Challenge de Campeones (1958 y
1960). También, comandó a los goleadores galos en las temporadas
1957-58 y 1959-60, y fue máximo realizador europeo en el período
1957-58, con 34 dianas.
El tercer Mejor Jugador Francés del siglo XX
–a tenor con la Federación Internacional de Historia y
Estadísticas-, jugó en el club marroquí USM Casablanca
(1950-53), y luego en los conocidos Niza (1953-56, 45 goles) y
Stade de Reims (1956-62, 121 goles), ambos de la patria de
Víctor Hugo.
Con la camiseta nacional, Fontaine disputó 21
choques y anotó 30 veces, como muestra de la categoría de un
futbolista que, en los momentos cumbres de su carrera, tuvo que
abandonar las canchas debido a dos fracturas en las piernas.
Entonces contaba solamente 29 años.
Tras el retiro, fue entrenador de Francia, del
París Saint Germain y de Marruecos; fungió como comentarista de
la televisión y en calidad de columnista de importantes revistas
del Viejo Continente.